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Hipertiroidismo: qué es y cómo se trata

El hipertiroidismo es un exceso de hormona tiroidea que acelera el metabolismo: perder peso sin comer menos, palpitaciones, temblor y nerviosismo son sus señales más habituales. Su causa más frecuente es la enfermedad de Graves, y se confirma con un análisis de TSH y de hormonas tiroideas. Esta guía explica cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y qué vigilar con los antitiroideos, cuyo efecto adverso más temido es la agranulocitosis.

Qué es el hipertiroidismo

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) define el hipertiroidismo como el conjunto de trastornos que cursan con exceso de hormona tiroidea, ya sea porque la glándula fabrica de más o porque libera la que tenía almacenada. El resultado es un metabolismo acelerado y unas concentraciones altas de hormonas tiroideas en la sangre.

Es la situación opuesta al hipotiroidismo, en el que falta hormona y el organismo se enlentece. Según la SEEN, el diagnóstico se apoya en la clínica y en las pruebas de función tiroidea, y el tratamiento depende de la causa: no se aborda igual una enfermedad de Graves que un nódulo que produce hormona por su cuenta o una tiroiditis.

Síntomas más habituales

Los síntomas son variados y pueden confundirse con los de otras enfermedades, lo que a veces retrasa el diagnóstico. En las personas mayores pueden faltar o ser leves: un pulso algo más rápido, intolerancia al calor o tendencia a cansarse con la actividad diaria.

Los más frecuentes, según la información para pacientes de la SEEN, son estos:

  • Pérdida de peso involuntaria, aunque el apetito y lo que se come se mantengan o aumenten.
  • Pulso rápido, a menudo por encima de 100 latidos por minuto, y palpitaciones.
  • Nerviosismo, ansiedad, irritabilidad e insomnio.
  • Temblor fino en las manos y los dedos, y sudoración.
  • Deposiciones más frecuentes, cansancio y debilidad muscular.
  • Bocio, es decir, una tiroides de mayor tamaño, y piel más fina que enrojece con facilidad al roce.
  • En algunos casos, cambios en los ojos: retracción del párpado u ojos más saltones (exoftalmos).

Causas: Graves, nódulos, tiroiditis y exceso de levotiroxina

La causa más frecuente es la enfermedad de Graves, de origen autoinmune: el organismo produce anticuerpos que estimulan la tiroides para que fabrique más hormona. Otras causas habituales son el bocio multinodular, el nódulo tiroideo autónomo y varios tipos de tiroiditis, inflamaciones que liberan la hormona almacenada en la glándula; algunas duelen y otras no.

El yodo también influye. La SEEN explica que puede provocar o empeorar el hipertiroidismo y que el médico puede recomendar reducirlo, prescindiendo de la sal yodada, las algas y los jarabes para la tos o suplementos multivitamínicos que lo contengan. Además, según la ficha técnica de Eutirox, un exceso de levotiroxina produce síntomas típicos de hipertiroidismo, como taquicardia, palpitaciones, temblor, insomnio o pérdida de peso, algo a tener en cuenta si se trata un hipotiroidismo; la página de medicamentos para la tiroides explica ese tratamiento.

Cómo se diagnostica: TSH, T4 y otras pruebas

El diagnóstico empieza por la historia clínica y la exploración, en la que el médico palpa la tiroides para ver si está aumentada de forma difusa o irregular. Se confirma con un análisis de sangre: en el hipertiroidismo la TSH, la hormona que ordena a la tiroides producir, aparece suprimida y la T4 elevada, salvo en formas raras de origen hipofisario. También se mide la T3 y, para saber si el origen es autoinmune, los anticuerpos antitiroideos. La guía sobre la TSH alta o baja ayuda a leer esa analítica.

La SEEN advierte de que la biotina, presente en algunos suplementos multivitamínicos, puede falsear los análisis de tiroides, así que conviene avisar si se toma. Confirmado el exceso de hormona, la gammagrafía muestra cómo capta yodo la glándula: una captación alta orienta a enfermedad de Graves o a nódulos hiperactivos, y una baja, a tiroiditis. La ecografía localiza nódulos sin radiación.

Por eso no diagnosticamos el hipertiroidismo con un cuestionario ni iniciamos así un tratamiento antitiroideo: hacen falta analítica y exploración. La propia ficha técnica del carbimazol indica que solo debe administrarse si el hipertiroidismo se ha confirmado con pruebas de laboratorio.

Tratamientos: antitiroideos, yodo radiactivo y cirugía

La SEEN indica que la elección depende de la edad, el estado físico, la causa, la gravedad y las preferencias del paciente. Los antitiroideos frenan la producción de hormona sin dañar la glándula, y los betabloqueantes alivian mientras tanto síntomas como el temblor o las palpitaciones; la ficha técnica del propranolol (Sumial) recoge su uso como tratamiento coadyuvante de la tirotoxicosis. El yodo radiactivo y la cirugía son opciones a largo plazo. La tabla resume cada una:

TratamientoCómo actúaLo que conviene saber
Antitiroideos: tiamazol (Tirodril) y carbimazol (Neo-Tomizol)Bloquean en la tiroides la síntesis de T3 y T4Los síntomas mejoran en semanas o meses; el tratamiento suele mantenerse alrededor de un año, a veces más, con controles analíticos
Betabloqueantes, como el propranololAlivian el temblor, el pulso acelerado y las palpitacionesNo frenan la producción de hormona; en el asma, en general, no se recomiendan, aunque pueden elegirse otros que actúen solo sobre los síntomas cardiacos
Yodo radiactivo (I-131)Se toma por boca, se concentra en la tiroides y reduce su tamaño y su producciónPuede dejar un hipotiroidismo que requiera levotiroxina; contraindicado en el embarazo y valorado con especial cuidado si hay orbitopatía activa o se fuma
Cirugía (tiroidectomía)Extirpa la mayor parte de la glándulaSe plantea con bocio grande, orbitopatía, cuando el yodo radiactivo está contraindicado o cuando los antitiroideos no se toleran o están contraindicados; después hace falta levotiroxina de por vida

Tiamazol y carbimazol según sus fichas técnicas

En CIMA figuran dos antitiroideos comercializados, ambos sujetos a prescripción médica: el tiamazol, como Tirodril 5 y 10 mg, y el carbimazol, como Neo-Tomizol 5 mg. El carbimazol se transforma en tiamazol en el organismo, y su ficha advierte de una posible alergia cruzada entre los dos y el propiltiouracilo. Este último no aparece en CIMA; la SEEN explica que no está disponible en España, que se obtiene a través de la farmacia hospitalaria y que su indicación principal es el embarazo.

Las fichas piden revisar otros tratamientos a medida que se controla el hipertiroidismo: puede hacer falta bajar la dosis de los betabloqueantes, la digoxina o la teofilina. Con un anticoagulante oral hay que vigilar la coagulación, y aquí las fichas no coinciden: la del tiamazol advierte de que puede disminuir su efecto, y la del carbimazol, de que puede intensificarlo. Ese control corresponde a quien lleva su anticoagulación, que no valoramos con un cuestionario. El yodo puede reducir la respuesta a los antitiroideos, y la amiodarona, potenciarla.

Las pautas en adultos que recogen las fichas son estas; la dosis concreta la ajusta el médico según los análisis:

AspectoTiamazol (Tirodril)Carbimazol (Neo-Tomizol)
Dosis inicial15 mg al día si el hipertiroidismo es moderado, 30-40 mg si es moderado-grave y 60 mg si es grave, repartidos en varias tomas20-60 mg al día según la gravedad, repartidos en 2 o 3 tomas
Mantenimiento5-15 mg al día, que pueden tomarse de una vez por la mañana, durante o después del desayuno5-15 mg al día en una sola toma
DuraciónEvaluaciones mensuales; la dosis se reduce poco a poco y se retira al cabo de uno o dos añosHabitualmente entre 6 y 18 meses
Con levotiroxinaCombinarlo con hormona tiroidea está contraindicado en el embarazoExiste una pauta de bloqueo y sustitución con levotiroxina, que no debe usarse en el embarazo

Agranulocitosis y otros efectos graves: señales de alarma

La reacción más temida de los antitiroideos es la agranulocitosis, un descenso grave de los neutrófilos, los glóbulos blancos que defienden de las infecciones. Las dos fichas la sitúan entre el 0,3 y el 0,6 % de los casos, y la del carbimazol recoge casos mortales. Suele aparecer en las primeras semanas, pero también puede hacerlo meses después o al reanudar el tratamiento.

Las instrucciones de las fichas no son idénticas: la del carbimazol pide suspender el tratamiento de inmediato y acudir al médico, y la del tiamazol, contactar con el médico al momento para hacer un hemograma y retirarlo si se confirma. En ambos casos el análisis es urgente: ante cualquiera de estas señales, acuda ese mismo día a su médico o a urgencias, y llame al 112 si el estado general es malo:

  • Fiebre, escalofríos o malestar general.
  • Dolor de garganta o anginas, tos o ronquera.
  • Llagas o úlceras en la boca.
  • Sangrados o moratones sin causa aparente.
  • Dolor abdominal, con fiebre o sin ella: el prospecto de Tirodril lo señala como posible signo de pancreatitis aguda, descrita con ambos fármacos.
  • Pérdida de apetito, picor, dolor en la parte alta derecha del abdomen, ojos amarillentos u orina oscura: posibles signos de daño en el hígado.

Embarazo, lactancia y anticoncepción

El hipertiroidismo en el embarazo debe tratarse para evitar complicaciones graves en la madre y el feto, pero los antitiroideos atraviesan la placenta. Según las fichas del tiamazol y del carbimazol, se sospecha que causan malformaciones congénitas, sobre todo en el primer trimestre y a dosis altas; ambas fichas solo admiten su uso tras una valoración individual estricta, a la dosis mínima eficaz y con vigilancia estrecha de la madre, el feto y el recién nacido.

La ficha del tiamazol precisa que no es el tratamiento de elección en el embarazo, y la del carbimazol lo reserva para cuando el propiltiouracilo no sea conveniente. Las mujeres que pueden quedarse embarazadas deben usar un método anticonceptivo eficaz durante el tratamiento, y el yodo radiactivo está contraindicado en el embarazo. Si está embarazada o lo busca, comuníquelo cuanto antes: mantener, ajustar o cambiar el fármaco lo decide el médico que lleva su tiroides y su embarazo.

En la lactancia, la ficha del tiamazol la permite con dosis de hasta 10 mg diarios sin hormona tiroidea añadida, mientras que la del carbimazol indica no dar el pecho si se continúa el tratamiento.

Renovar la receta de un antitiroideo ya pautado

Si su endocrinólogo o su médico ya le ha pautado tiamazol o carbimazol y necesita la receta para continuar, puede solicitarla con un cuestionario médico escrito, sin videollamada ni llamada telefónica. Indique la dosis y desde cuándo la toma; el médico puede pedirle el informe con la pauta y sus análisis recientes de TSH y T4 y, si los tiene, el hemograma y la función hepática, que las fichas recomiendan vigilar.

Si tiene fiebre, dolor de garganta o llagas en la boca, lo primero no es la receta sino un hemograma urgente. Si la dosis está cambiando o el último análisis salió alterado, el médico puede recomendarle una consulta presencial, y deniega la solicitud cuando el cuestionario no le permite valorarla con seguridad. Para la medicación de la tensión, el colesterol o la tiroides en general, vea la página de receta médica para la tensión, el colesterol y la tiroides.

Si la valoración es favorable, recibe por correo electrónico la receta en PDF, redactada por principio activo y firmada por el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301). La base del reconocimiento es el artículo 11 de la Directiva 2011/24/UE y, en España, el artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010. La decisión de dispensar corresponde al farmacéutico, y el medicamento se paga aparte en la farmacia.

La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.

¿El hipertiroidismo se cura?

Depende de la causa. Con antitiroideos, la ficha del tiamazol prevé retirarlo al cabo de uno o dos años y la del carbimazol, tras 6 a 18 meses; si la enfermedad recae, la SEEN indica que se plantean otras opciones, como el yodo radiactivo o la cirugía. Después de una tiroidectomía hace falta levotiroxina de por vida, y tras el yodo radiactivo también puede necesitarse.

¿Por qué se gana peso con el tratamiento?

La ficha técnica del tiamazol lo explica: al corregirse el gasto de energía excesivo del hipertiroidismo puede aparecer un aumento de peso, y esa mejoría indica que el consumo de energía se está normalizando. Si el aumento le preocupa, coméntelo en el siguiente control.

¿Cada cuánto hay que hacerse análisis con Tirodril?

Su ficha técnica recomienda evaluaciones mensuales del tratamiento, una vigilancia estrecha del hemograma antes y después de empezar y controles de la función hepática al inicio y durante los primeros meses. El calendario concreto lo fija el médico que lleva su tiroides.

¿Qué diferencia hay entre Tirodril y Neo-Tomizol?

Tirodril contiene tiamazol y Neo-Tomizol, carbimazol, que el organismo transforma en tiamazol. Sus fichas recogen pautas distintas, y uno no se cambia por el otro sin indicación médica. La ficha del carbimazol advierte además de una posible alergia cruzada entre ambos y con el propiltiouracilo.

¿El hipertiroidismo puede afectar a los ojos?

Sí. La SEEN describe en algunos casos retracción del párpado y ojos más saltones (exoftalmos), sobre todo en la enfermedad de Graves. La ficha del tiamazol señala que mantener la TSH en valores normales reduce el riesgo de que la orbitopatía aparezca o empeore, aunque a menudo sigue un curso propio; si está activa, el yodo radiactivo se valora con especial cuidado.

¿Se puede pedir online la receta de Tirodril?

Solo para continuar un tratamiento que ya ha pautado su médico, con análisis recientes. El diagnóstico y el inicio del tratamiento requieren analítica y exploración, y no se hacen con un cuestionario.